(No) Sólo soy yo

UNA REFLEXIÓN CON IVÁN LOWENBERG

Texto: Kim Piaget

Cuando nos imaginamos el futuro, ¿pensamos en nuestra vejez como parte de él? 

Habrán quienes contemplemos nuestra vejez como un futuro pleno de posibilidades, aunque muchxs otrxs tendremos temor de que ese periodo de vida esté marcado por carencias, ya sean de afectos, de dignidad, e incluso de justicia.  

El cortometraje de Encuentro (2019), dirigido por Iván Lowenberg, contempla éstas y otras cuestiones vinculadas a la incertidumbre de la vejez como un futuro muy real para poblaciones LGBTIQ.  Su amistad de varios años con Magda Vizcaíno, una de las actrices que protagoniza el corto, colorea el proyecto porque como menciona Iván “pocas veces alguien, a sus 92 años, accede a representar la diversidad sexual”. Encuentro nos recuerda que “la gente no se muere después de los 60”, sino que seguimos haciendo vida, cargando con nosotros décadas. 

Encuentro ha sido un cortometraje muy exitoso, considerando que las expectativas de Ivan eran modestas. La primera proyección fue en la 17a FICM en 2019, donde ganó el Ojo a Cortometraje de Ficción Mexicano. “En esta industria se concursa por todo, por lo que el rechazo es regla”, dice Iván, una expectativa que de alguna manera hace eco en las vivencias de marginación e invisibilización que se retratan en Encuentro también. 

“Son dos historias semiparalelas. La intención de narrarlo o estructurarlo así se centra en cómo el pasado de las protagonistas pudo haber sido el presente del joven, y el futuro del joven puede ser el presente de ellas”. Al mismo tiempo, Iván se imaginó cómo la vejez podría ofrecer otras posibilidades, más dignas y felices, a él y a otras personas LGBTIQ. Por ello, Encuentro entrega a la audiencia un final ligeramente abierto con la invitación a considerar una posibilidad de cambio: un futuro para Julián que sea distinto al de nuestras protagonistas.

Para Iván, retratar las “diversidades no comúnmente vistas” tiene la intención de “ir contando estas historias en espera de que se vuelvan parte del tejido social”. Contar estas historias a veces se vuelve un pequeño acto radical, uno en donde cohabitamos los momentos de mayor vulnerabilidad en la vida de las personas. No todas las personas pueden “llevar una vida frontalmente activista”, pero eso no nos descalifica de poder reclamar dignidad, afecto, y derechos. Iván nos propone imaginarnos un futuro donde las poblaciones LGBTIQ podamos  “envejecer acompañados, en términos afectivos pero también legales”. 

Se vale vincularnos: entre nosotrxs, y con estas historias.

Publicado por Utopías Posibles

Un archivo de futuros que parecen imposibles, pero no lo son

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