El reto de nombrar lo que vivimos

Sofía Rivera Padilla

Dejando de lado el dolor del proceso, me he preguntado: ¿qué pasa cuando somos capaces de nombrar en nosotras lo que señalamos en otras?  

Yo nunca quise llamarle violencia a lo que viví en mi relación más larga. La paradoja es sencilla, si cualquiera amiga me hubiera narrado los hechos sin lugar a duda lo hubiera nombrado: eso era una relación violenta. Pero, al ser juez y parte, creía que la mía no lo era. Esto es mucho más que un dilema ético y moral, es un problema que abarca la concepción que tenemos de nosotras mismas y nuestras ideas.

Es un reto ser autocríticas porque sería ridículo admitirse que las decisiones que tomamos carezcan de sustento racional.Normalmente, decidimos con base en lo que sabemos hasta ese momento y sólo a través del crecimiento personal, distanciamiento emocional y temporal podemos analizar el pasado con otros ojos. A partir de esto surgen dos problemas: el primero, es que esto puede implicar destruir una serie de ideas y recuerdos que teníamos sobre nuestra vida, lo cual es doloroso, y nos sitúa en una posición que queremos evitar: la de ignorantes. El segundo, y más complicado, es que nos hace conscientes de ciertos comportamientos que empiezan a ser evidentes en personas a las que queremos, nuestras relaciones, nuevos conocidos y nosotras mismas. Es muy fácil juzgar a todxs y reservar en un cajón especial aquello que queremos dejar ignoto, lo que realmente nos puede lastimar y por eso decidimos no nombrarlo. 

Yo supe que la relación que tenía era violenta cuando otra mujer que vivió lo mismo con él lo nombró. Esto me hizo abrir los ojos, más por obligación que por deseo, y repensar tres años de mi vida. El acto de nombrar las cosas por su nombre es el primer paso para reconstruir una sociedad que se esfuerza por ocultar sus defectos, nadie quiere asumir la responsabilidad que implica tener que destruir todo lo que conocemos pero esto es necesario para re imaginar nuevas formas de vida. En mi caso, sólo me di cuenta de que había tenido una relación violenta hasta que alguien tuvo el valor de nombrar lo que yo no quería aceptar.

Fue a partir de eso que pude repensar el amor romántico y reconstruirme. Sin embargo, esto solo fue posible a partir de reconocer la situación tal cual era: tuve una relación violenta psicológica y emocionalmente. Sí, justifique lo injustificable y pedí perdón por cosas que no eran mi culpa. Pero esto se convirtió en la base de mi crecimiento personal y me permitió hacer un análisis reflexivo acerca de cómo ayudar a evitar esto en otras relaciones, mías y de las demás.

El acto de nombrar es el primer paso para resolver muchos de los problemas actuales. Nombrar hace evidente lo que a veces preferimos no enfrentar. Hoy puedo reconocer que mis amigas me intentaron mostrar lo que yo no quería ver: él me violentaba y yo lo justificaba, pero ninguna lo nombraba. Todas usaban otros adjetivos para llamar lo que vivía menos lo que realmente era, esto en un intento, siempre de buena fe, de protegerme.

Tal vez, si alguien lo hubiera nombrado antes, hubiera permanecido menos tiempo ahí. Ahora, unos años menos ingenua, me doy cuenta de que es algo casi normal y me asusta y enoja a la vez. Mis amigas también justifican la irresponsabilidad y violencia de sus parejas. Las causas son variadas y, como dije, no las juzgo y no es su culpa. Mi papel como amiga es acompañar, acuerpar, apoyar sin juzgar y, sobre todo, nombrar lo que viven. Aunque les duela y aunque me duela. Mi papel como mujer que está atravesando su propio proceso de crecimiento y sigue aprendiendo es invitar a que otras también.

El mito del amor romántico, y el amor en general, nos invita a proteger aquéllas a las que queremos. Pero para desafiar la violencia sistemática en contra de la mujer primero necesitamos comenzar a nombrar y reconocer lo que atravesamos. Tal vez así podamos repensar y reconstruir el amor desde una perspectiva que no acepte ni justifique ningún tipo de violencia.

El acto de nombrar es el primer paso para resolver muchos de los problemas actuales. Nombrar hace evidente lo que a veces preferimos no enfrentar: él me violentaba y yo lo justificaba.

Publicado por Utopías Posibles

Un archivo de futuros que parecen imposibles, pero no lo son

Un comentario en “El reto de nombrar lo que vivimos

  1. Justo está semana escuché el podcast de Martha Debayle sobre relaciones violentas, yo viví una relación violenta hace dos años… no les hago el cuento largo… creí que lo había superado, tanto trabajo, tanta terapia, tanto autoanálisis… pero volví a caer… la utopía de esperar que nunca pase… darme cuenta hoy con mi terapeuta que él sigue teniendo control sobre mí y más que nada “el reto de nombrar” y de aceptarlo… de decir “he permitido que me traten así” es fuerte… espero todas las personas hombres/mujeres que viven una relación violenta puedan salir de ese laberinto de manipulación.

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