Imaginario metrópoli

Sandra de León

Ponderar la planeación urbanística donde el equilibrio ecológico se haga posible es imperante; con ella podemos lograr la reducción en el consumo de productos altamente contaminantes, considerar vialidades incluyentes que faciliten la movilidad a través de transportes alternativos, de baja emisión y mayormente aprovechados. Un nuevo escenario tras otro no deseado se espera, son tiempos de pandemia. Sin embargo, durante el confinamiento hemos ganado tiempo para que la reflexión resulte en proyectos que mejoren nuestro tránsito, interacción y desarrollo.

Esta es una utopía urbana posible que precisa de abrir espacios restringidos que limitan el flujo constante y armonioso. Tendremos dejar atrás la idea de la calle cerrada y el coto. La permisividad y aliento de las autoridades promotoras del encierro de unidades habitacionales y privadas residenciales se pueden cuestionar, y considerar la incorporación de accesos libres que no interrumpan la intercomunicación de los habitantes de una metrópoli.

Resulta igualmente importante dar mayor énfasis a espacios de cultura verde, donde circuitos viales se puedan integrar a áreas recreativas y parques promoviendo en ellos transportes ecológicos como motonetas de bajo consumo y transportes alternativos como bicicleta, patines y la patineta, con calzadas al centro que otorguen seguridad al peatón.

Deberá implementarse un programa integral que fomente los microhuertos urbanos, así como la incorporación de jardines verticales en la imagen pública, inculcar la responsabilidad compartida de sus cuidados y el compromiso de la autoridad de proporcionar espacios para el intercambio de productos cosechados de manera doméstica entre los habitantes de cada barrio, con un impacto de alto beneficio en la economía local tras la producción de alimentos a un bajo costo.

En este ideal, el espacio interior cobra una altísima relevancia.

La vivienda obsoleta será rediseñada y los espacios dentro de esta, reestructurados con un enfoque que privilegie la calidad de vida. Las artistas del espacio, interioristas y diseñadores serán consultores y, junto a expertos constructores, planificarán una vivienda vertical que optimice el espacio. Se construirán estrategias de restauración de inmuebles en las zonas viejas en apego a los nuevos esquemas circundados por vialidades también reconstruidas y reconfiguradas para ser inclusivas.

Así, dentro del entorno doméstico confluirán alimentación, descanso, entretenimiento y trabajo. El concepto de “hogar” debe ser reinterpretado y visto como partícipe en la producción de ideas emprendedoras, como un núcleo que optimiza el desarrollo laboral, de ahí que integrar desde su concepción espacios multifuncionales no sólo impulsará el teletrabajo, sino que reducirá el consumo de energías empleadas en el traslado y la concentración de masas en sectores reducidos de territorio, minimizando así el impacto ambiental.

En este modelo será posible reducir el fenómeno de “urban sprawl” [expansión de la mancha urbana] que invade tierras que pertenecen a la naturaleza en un saqueo alarmante al planeta. Estas viviendas dispersas que ocupan pequeños latifundios de concreto dejan fuera de los beneficios del comercio cercano a pequeños productores locales, debiendo desplazar sus tierras de cultivo a distancias mayores, falta agregar que este grupo reducido de habitantes demandan servicios públicos que se encarecen por la lejanía con la mancha urbana y se omite el dispendio y modernización de infraestructura que beneficie a grupos habitacionales de mayor densidad.

Esta utopía define a una ciudad sostenible y en equilibrio, también representa un desafío a los modelos urbanos establecidos. En esta utopía será posible modificar los criterios de jerarquización con que se delimitan actividades sociales y recreativas, no existirá un embellecimiento sectorial de la ciudad; si bien cada persona puede mejorar sus condiciones y percibir recursos sin límites de acuerdo a sus ganancias y hacer libre uso de estos, los espacios públicos y de uso comunitario se asignarán a través de proyectos de infraestructura e imagen urbana equitativos en todos los ejes.

Aún cuando se reconozca a la autoridad como la encargada de moderar, distribuir y administrar los recursos que sus ciudadanos le han confiado en un proceso justo y democrático, todos las personas sin distinción pueden sugerir y orientar a las autoridades en un esfuerzo en conjunto que encamine a su ciudad a un crecimiento integral.

Durante el confinamiento hemos ganado tiempo para que nuestra reflexión resulte en proyectos que mejoren nuestro tránsito, interacción y desarrollo. #UtopíasPosibles

Publicado por Utopías Posibles

Un archivo de futuros que parecen imposibles, pero no lo son

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: