Dinero para todas las personas

Dr. Frank Aguirre

Bajo el escenario de creciente desigualdad en México que se ve durante esta pandemia, donde la desigualdad social, el vulnerable sistema de pensiones, el abandono de la política pública de vivienda, y la endeble Ley del Trabajo no están permitiendo acabar con la pandemia como los médicos quisiéramos; pues una gran mayoría la que vive al día, que tiene que llevar comida a su casa y no puede mantenerse encerrada. Aquí surge una utopía posible, un punto de apalancamiento clave que le puede dar la vuelta a esta catástrofe económica de desempleo, quiebra y hambruna: el Ingreso Básico Universal (IBU).

¿Qué es el IBU y cómo chingados funciona?

En primer lugar, es un proyecto de izquierda, una aspiración postcapitalista; o, en otros términos, una reestructuración de la sociedad en sus aspectos político y social, en la que el recurso básico sería el conocimiento. El IBU surge de un enfoque ambicioso de política universal con el objetivo de pluralizar la economía al perturbar el funcionamiento del poder cotidiano (explotación laboral = utilidades) y promover espacios igualitarios. Un futuro alterno, moderno y progresista como el que plantean Srnicek y Williams: la izquierda no puede ni permanecer en el presente ni regresar al pasado.

El Ingreso Básico Universal es el otorgamiento de una cantidad de dinero con la que se pueda vivir, sin ningún estudio socioeconómico de por medio. No es una idea descabellada, imposible o idealista. Es un proyecto olvidado de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Tuvo su auge en EE.UU. después de la Segunda Guerra Mundial e incluso los ex presidentes Nixon y Carter intentaron se aprobara una legislación al respecto. En Suiza organizaron un referéndum sobre el IBU en 2016, y hay otros países donde ya se está experimentando con el mismo, como India y Namibia.

Existe un sinfín de contingencias no declaradas por las instituciones a las cuales el IBU puede ayudar a resolver: la pobreza extrema, el hambre, la impunidad, la inseguridad, el despojo. Para que la carencia económica deje de ser un factor que acrecienta estas situaciones, el Ingreso Básico Universal ayuda a que las relaciones de poder se inviertan, y no sea el dinero una condicionante o una variable dependiente que contribuya a la desigualdad.

Para evitar el cinismo del clientelismo electoral, el IBU debe repartirse a todos por igual sin un estudio socioeconómico de por medio. Además, como afirman Williams y Srnicek, para que el IBU sea efectivo es preciso articular tres factores que lo doten de sentido:

  1. Debe ser suficiente: el IBU debe proporcionar una cantidad de ingreso que alcance para vivir, que sea materialmente adecuado; la cantidad exacta puede variar dependiendo las regiones del país. Si la cantidad no es suficiente puede convertirse en un subsidio para las empresas.
  2. Debe ser universal: como no hay estudio socioeconómico de por medio ni alguna otra medida para recibir el IBU, el suplemento quedaría exento de la naturaleza disciplinaria del capitalismo del bienestar, lo cual a su vez evitaría estigmas alrededor de quien lo recibe.
  3. Debe ser un suplemento antes que un sustituto: otorgarse estrictamente sin condición alguna.

¿Cuál es su meta? 

Con esta propuesta desarrollada por la política de izquierda se buscaría primeramente sacar a la sociedad mexicana de la desigualdad, la explotación, de carencias y privaciones de derechos civiles, y a la vez garantizar una sociedad post trabajo, una en la que la clase trabajadora elija a quien intercambiarle su fuerza de trabajo y no al revés.

Cambiar la asimetría de poder entre mano de obra y capital y liberar al trabajador de la coerción laboral remunerada (bajo salario, horas extras no remuneradas, explotación laboral, ausencia de seguridad social), incrementando el poder de los trabajadores sobre su propia fuerza de trabajo transformando el poder político al obtener ellos la ventaja de la mano de obra.

¿Qué beneficios tiene?

El IBU permite producir una economía sustentable y, como dicen Srnicek y Williamsen, inventar el futuro: transforma la precariedad, reconoce el trabajo social, permite la movilización más sencilla del poder de clase y amplía el espacio para experimentar con las formas en que organizamos comunidades y familias. Hasta ahora, la aspiración social se ha centrado desde el siglo pasado en ser productivo económicamente y en una ética laboral en la cual la remuneración debe estar ligada al sufrimiento; es decir, la gente debe padecer el trabajo antes de poder recibir un salario.

Un IBU permite que el trabajo y el sufrimiento dejen de ser glorificados y, en cambio, dignifica el tiempo libre y las ganas de laborar –es decir, de hacerlo en algo que realmente nos interese y nos haga sentir plenxs. Al sumarle a esto menos semanas laborales, contando con el ingreso económico suficiente, se pueden invertir horas en actividades anheladas/deseadas que pudieran brindar nuevas y mejores oportunidades laborales, como estudiar una o dos carreras, nuevos idiomas, habilidades tecnológicas, o incursionar en el arte.

Por último, pero no menos importante, uno de los beneficios que brinda el Ingreso Básico Universal es reconocer las contribuciones de las trabajadoras del hogar, la labor no remunerada y la labor reproductiva, convirtiéndose en una propuesta primordialmente feminista. La independencia económica que surge a partir de obtener un ingreso suficiente produce ciertas libertades para las mujeres, permitiéndoles implementar distintas formas, estructuras y dinámicas familiares, más comunitarias y alejadas del modelo heteropatriarcal de la familia nuclear privatizada. Así como reconfigurar las relaciones de pareja y evitar las relaciones disfuncionales que se basan en la limitación de los medios económicos a las mujeres.

Mientras terminas de leer esto, en España los partidos de izquierda en el gobierno aprobaron un ingreso mínimo universal. En Finlandia existe un derivado de esta idea desde hace décadas que se utiliza como seguro de desempleo. ¿Cómo lo hacen? Su recaudación de ingresos públicos es eficiente, la distribución de impuestos es equitativa y estratégica, y la tasa de impuestos es de las más altas en Europa. Recientemente, en México se impulsa la iniciativa para que todas las personas en México tengan un ingreso periódico pagado por el Estado a cada ciudadano sin ninguna condición de por medio, pero la propuesta no ha avanzado mucho.

Definitivamente, una vez terminado el encierro por la pandemia, nuestras prioridades de lucha deben ampliarse o replantearse. Espero vivir para algún día ver esta utopía realizada pero, sobre todo, que tenga el éxito esperado.

El Ingreso Básico Universal permite que el trabajo y el sufrimiento dejen de ser glorificados y, en cambio, dignifica el tiempo libre y las ganas de trabajar en algo que realmente nos interese y nos haga sentir plenxs. #UtopíasPosibles

Publicado por Utopías Posibles

Un archivo de futuros que parecen imposibles, pero no lo son

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