Ante lo difícil, caminar acompañadxs

Equipo editorial de Utopías Posibles

Hace apenas unos meses, mientras la pandemia se expandía por el mundo y nos obligaba a cambiar nuestras rutinas, espacios, afectos y vidas enteras, este grupo de utopistas soñamos con hacer un archivo de utopías posibles que ayudase a imaginar nuevas normalidades. Aunque por ahora ha nacido como un espacio editorial y de discusión de ideas para imaginar que otros futuros mejores son posibles, queremos que –en cuanto sea posible– se transforme en una comunidad de personas que ayude a llevar estas ideas a la realidad.

En este proceso de conocer personas, utopías y futuros que parecen imposibles, pero no lo son, también nos hemos adentrado más en el contexto en el que nos situamos, por más raro que se lea esto. Hemos, primero que nada, integrado un grupo de personas que no se conocían antes como equipo y que han aprendido a conciliar las zonas horarias que les atraviesan; así como experimentado con un espacio que pueda existir entre lo productivo, lo reproductivo y lo emocional, todo en el marco de una pandemia.

Como equipo editorial, también hemos aprendido otras formas de hacer nuestro trabajo editorial, así como las limitaciones que enfrenta. Con cada reto y experiencia, hemos acordado y repensado las prácticas y criterios con las que forjamos una plataforma para compartir las diversas utopías de quienes confían en Utopías Posibles.

Este ejercicio nos reta a discutir entre nosotrxs cómo practicar la edición colectiva, cómo dar retroalimentación, cómo elegir criterios mínimos de publicación, entre otras cosas. Sin embargo, ninguna discusión nos había retado tanto como decidir si un texto debe publicarse, o no, a partir de la denuncia de quien lo escribe. Hoy hemos decidido escribir como equipo editorial no nuestra experiencia ni proceso, sino el largo camino de reflexión que vivimos dentro a raíz de que, mediante un tuit, se cuestionara que hayamos publicado a un autor que había sido denunciado el año pasado en el #MeTooMx. 

En Utopías Posibles creemos que tanto qué se escribe como quién tiene la plataforma para alzar su voz son importantes. Desde un inicio sabíamos que nuestro sitio no se prestaría a difundir, replicar, o considerar textos que hicieran uso de lenguaje o ideas de odio. Al mismo tiempo, uno de nuestros criterios centrales de publicación considera la paridad de género con respecto a quienes escriben los textos así como el construir con una pluralidad de voces.

Hasta hace una semana, las limitaciones que habíamos considerado sobre qué y quién escribe, qué y a quién publicamos, habían sido en términos generales. No habíamos contemplado aún el vetar, evaluar, o restringir la publicación de textos en caso de que la persona que los escribió estuviese sujeta a una denuncia. A partir de una controversia que surgió con la publicación de un texto en este espacio, comenzamos a hacerlo.

Somos personas que vivimos la ola de #MeToo y #MeTooMX con admiración hacia las muchas personas, mujeres de frente, que rompieron silencios históricos en una afrenta al patriarcado. Somos personas que entendemos la necesidad de la denuncia pública y masiva en un país donde no hay acceso a la justicia y el miedo a hablar se concentra en quienes son más vulnerables. Somos las mismas personas que hemos levantado la voz o acompañado a alguien a hacerlo. Somos personas que se duelen, y también personas que creen en la utopía de sanar. 

Somos conscientes de que el contexto en el que nos situamos describe sociedades tejidas ampliamente a través de la conexión digital, donde vivimos formas de interacción social como la violencia, la polarización, entre otras. Al vernos enfrentadxs con un caso difícil, es posible apostar por lo que promete ser una solución definitiva. Éste, por ejemplo, podría ser el caso de querer “blindar” nuestras publicaciones; es decir, desde un inicio investigar a las personas que mandan un texto. Creemos que, incluso si con nuestro cada vez mayor acceso a redes de información esto fuese posible, aquella es una práctica de vigilancia reprobable y contraproducente. El mundo que imaginamos y deseamos es uno de solidaridad, responsabilidad y libertad, no uno de control, orden y sospecha. 

Lamentamos que la denuncia que recibimos haya venido de parte de un tercero, lo cual forzó a la denunciante original a identificarse, a volver a enunciar su denuncia, y a revisitar la discusión de la misma en un foro público. A ella le reconocemos la labor emocional que implica vivir de nuevo esta denuncia, y le agradecemos la reflexión que nos ha facilitado dado que tuvimos de primera mano su punto de vista, que incorporamos a nuestra reflexión y permitió que tomáramos decisiones.

En este escenario reconocemos que nuestra principal responsabilidad es, ante nuestra comunidad, dar –o no– espacio a este texto. Es decir, no somos empleadores de nuestrxs autorxs, y no ofrecemos remuneración por los textos. Al mismo tiempo, no somos el único medio desde el cual nuestrxs colaboradorxs pueden colocar una idea. Entendemos, por lo tanto, que podríamos rescindir el espacio y “lavarnos las manos” del resto.

Nuestra discusión nos ha llevado, inevitablemente, a idear una utopía. Ante el punitivismo que domina como narrativa de justicia, queremos repensar los modos en los que vivimos con, y resarcimos, las consecuencias de nuestros actos. Creemos, con Angela Davis, que hay que actuar como si unx creyera que puede cambiar el mundo radicalmente. Y hay que hacerlo todo el tiempo. Imaginemos un sistema en el que, por un lado, las personas enfrenten las consecuencias de sus actos, especialmente cuando éstas solidifican estructuras desiguales de poder; y, por el otro, uno en el que esas consecuencias no contribuyan a fortalecer las ideas y formas en las que el castigo, la prisión y el aislamiento son la única respuesta posible.

Por ello, hemos decidido –por el momento– lo siguiente:

1) Conservar el texto, bajo el aviso “El autor de este texto fue denunciado como parte de MeTooMx. Utopías Posibles no puede investigar o resolver sobre el hecho, pero deja constancia de su conocimiento de la denuncia”.

2) Mantener nuestro criterio editorial de paridad de género, lo que implica que postergaremos la publicación de textos de colegas hombres durante el tiempo que sea necesario, hasta recibir textos de colegas mujeres en mismo número.

Traemos esta discusión al público para mostrar que, más allá de una determinación, el debate alrededor de la denuncia pública de #MeToo es sólo el inicio de muchas consideraciones que deberemos tener en colectivo. Es importante que se problematice esta discusión en otros espacios –editoriales, laborales, de afectos; públicos y privados– y que se realice sin repetir las violencias perpetradas en primer lugar.

Nos gusta hablar de situaciones difíciles cuando se está acompañadx, como ocurrió en nuestro caso al interior del equipo editorial. Tanto nuestro sitio como nuestra comunidad alrededor estarán abiertas a ir aprendiendo sobre la marcha y compartiendo aprendizajes individuales para transformarlos en decisiones colectivas. Ésa es una utopía más que posible que estamos dispuestxs a construir y acompañar.

Publicado por Utopías Posibles

Un archivo de futuros que parecen imposibles, pero no lo son

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: